miércoles, 29 de marzo de 2017

AVISO IMPORTANTE para los alumnos de 2do 3ra EEST N°1

Este año inició diferente, pasaron tres clases y aun no los pude conocer. Para poder comenzar las clases de Biología les propongo formar parte de un grupo facebook, ir al aula mediante la computadora.

Además les diseñé una agenda para enviarles los materiales para cada clase virtual, y cuando se pueda, serán también para la escuela, en el 1° piso de la Técnica.


 

sábado, 11 de marzo de 2017

Los 7 pilares de la vida: P-I-C-E-R-A-S


Todos los organismos de la Tierra están íntimamente relacionados, a pesar de sus diferencias superficiales. El patrón fundamental, tanto de la forma como de la materia, de toda la vida en la Tierra, es esencialmente idéntico.

  1. Programa (plan funcional organizado)
  1. Improvisación (susceptible de sufrir cambios en función del ambiente, por mutaciones y selección natural)
  2. Compartimentalización (facilita concentración sustratos y enzimas)
  1. Energía (sistemas abiertos, requieren una fuente constante de energía)
  1. Regeneración (reproducción parcial o total de un individuo)
  1. Adaptabilidad (capacidad de introducir cambios sin modificar el programa)
  1. Seclusión (aislamiento de las reacciones químicas gracias a la especificidad de las enzimas que catalizan las diferentes reacciones químicas que tienen lugar en un ser vivo)


Material realizado por el Profesorado de Monte Grande, ISFD N°35


Los siete pilares de la vida 

( Publicado en Revista Creces, Julio 2002 )

¿Cuál es la definición de vida? Recuerdo una conferencia científica de élite que pensó una respuesta para esta pregunta. ¿Una enzima está viva? ¿Un virus está vivo? Después de muchas horas de discusiones, se hizo un esfuerzo en buscar una frase que pudiera definir la vida y se creyó encontrar una solución: "la capacidad de reproducirse". "Esto sería lo esencial que definiría la vida", afirmó un científico. Todos estuvieron de acuerdo que la esencia de la vida era la capacidad de reproducirse, hasta que se escuchó una tranquila voz: "entonces un conejo está muerto". Dos conejos, un macho y una hembra serían "vida", pero cada uno por separado está muerto. A este punto de la discusión todos nos convencimos que la vida no tenía una definición simple.

Entonces ofrecí una descripción: "un organismo vivo es una unidad organizada, que puede desarrollar reacciones metabólicas, defenderse a sí mismo de las injurias, responder a estímulos y que por lo menos puede ser un socio en la reproducción. Pero en verdad no me siento feliz con esta definición. Con todo, cuando se da tiempo para una reflexión más extensa, pienso que se pueden definir los pilares fundamentales en que se basa la vida, tal como la conocemos. Por "pilares", entiendo los principios fundamentales (termodinámicos y cinéticos), por los cuales opera la vida. Los actuales intereses de descubrir vida en otras galaxias, como también el tratar de reproducir el sistema de la vida artificial, hacen ahora deseable dilucidar esos pilares, su operación, aclarando por qué ellos son esenciales para la vida. En este ensayo, me refiero a los mecanismos particulares por los cuales estos principios se han implementado en la vida en la Tierra, reservando el derecho a sugerir que pueden haber otros mecanismos para implementar los mismos principios. Si yo fuera un griego antiguo, crearía una diosa de la vida, a la que llamaría PICERAS, por las razones que luego aclararé.

El primer pilar de la vida es un "PROGRAMA". Por un programa entiendo un plan organizado que describe tanto los ingredientes como la cinética e interacción entre los mismos, en la medida que el sistema de vida persiste a través del tiempo. Para el sistema de vida que observamos en la Tierra, el programa se implementa por el DNA, que codifica los genes de los organismos de la Tierra y que es replicado de generación en generación, con pequeños cambios, pero siempre con el plan general intacto. Los genes a su vez codifican sustancias químicas (las proteínas, los ácidos nucleicos, etc.), que realizan las reacciones en el sistema vivo. Es el DNA quien guarda el programa y mantiene la vida en la Tierra.

El segundo pilar de la vida es la "IMPROVISACIÖN". Ya que el sistema vivo va a ser inevitablemente una pequeña fracción de un universo mayor en que vive, no va a poder controlar todos los cambios y vicisitudes del medio ambiente que lo rodea, por lo que debe tener un mecanismo de cambio y adaptación del programa. Así por ejemplo si un periodo de tiempo caliente, cambia a una edad de hielo, su programa va a ser menos efectivo, por lo que el sistema necesitará de cambios para sobrevivir. En nuestro sistema de vida estos cambios pueden lograrse por procesos de mutación, más selección, que permiten optimizar el programa frente a nuevos desafíos ambientales a los que se puede enfrentar.

El tercer pilar de la vida es la "COMPARTAMENTALIZACION". Todos los organismos que consideramos vivos están confinados en un volumen limitado, rodeados por una superficie que llamamos membrana o piel, que mantiene los ingredientes en un volumen definido, y al mismo tiempo mantiene fuera las sustancias químicas deletéreas o tóxicas. Además, en la medida que los organismos van siendo mayores, se dividen en compartimentos más pequeños, que llamamos células (u órganos, es decir, grupos de células), con el objeto de centralizar y especializar ciertas funciones dentro de un organismo mayor. Las razones para la compartamentalización, es que la vida depende de reacciones cinéticas de sus ingredientes, los sustratos y catálisis (enzimas) del sistema vivo. Esas ciencias dependen de la concentración de los ingredientes. Una simple dilución del contenido de la célula la mata, aunque todas las sustancias químicas se mantengan activas. De este modo el contenedor es esencial para mantener la concentración, el arreglo interior del organismo vivo y para proveerle protección del exterior.

El cuarto pilar es la "ENERGIA". Como sabemos, la vida significa movimientos (de compuestos químicos del cuerpo o de componentes del cuerpo) y un sistema con movimiento neto no puede estar en equilibrio. Debe estar abierto, y en este caso, en un sistema metabolizante. En el interior de la célula se están produciendo muchas reacciones químicas y desde afuera vienen moléculas (O2, CO2, metales, etc.). El sistema del organismo es parsimonioso; muchas de las sustancias químicas son recicladas varias veces durante la vida del organismo (el CO2 por ejemplo, es consumido en la fotosíntesis y luego producido por oxidación en el sistema), pero originalmente ellos entran desde afuera al sistema vivo, de este modo los termodinámicos llaman a esto un sistema abierto. Por las muchas reacciones y el hecho de que hay alguna ganancia de entropía (la analogía mecánica sería fricción), debe haber una compensación para que el sistema se mantenga funcionando, por lo que se requiere de una continua fuente de energía. En la biosfera de la Tierra, la mayor fuente de energía es el Sol (aunque la vida en la Tierra toma una pequeña cantidad de energía de otras fuentes como el calor interno de la Tierra), el sistema puede continuar indefinidamente, reciclando sustancias químicas, en la medida que se agrega energía del sol, para compensar sus cambios entrópicos.

El quinto pilar es la "REGENERACION". Porque un sistema metabolizante compuesto de catálisis (enzimas) y sustancias químicas (metabolitos) está constantemente reaccionando en un contenedor, inevitablemente se asocia con pérdidas termodinámicas. Porque eventualmente ante estas pérdidas puede cambiar adversamente la cinética del programa, debe existir un plan para compensar por esas pérdidas, esto es, un sistema de regeneración. Uno de estos sistemas de regeneración es la difusión del transporte activo de sustancias químicas dentro del organismo vivo. Así por ejemplo, el CO2 y sus productos reemplazan las pérdidas inevitables de las reacciones químicas. Otro sistema de regeneración es la constante resíntesis de los constituyentes del sistema vivo que están sujetos al uso y desgaste. Por ejemplo, el músculo cardiaco de una persona normal palpita 60 veces por minuto, 3.600 veces en una hora, 1.314.000 veces al año y 91.980.000 veces a lo largo de la vida. Ningún material fabricado por el hombre es capaz de resistir sin fatigarse y colapsarse con tanto uso, y ésa es la razón por la cual un corazón artificial tiene un periodo de utilización tan corto. Por el contrario, el sistema vivo continuamente se está resintetizando y reemplazando las proteínas de su músculo, en la medida que se van degradando; el organismo hace lo mismo para otros constituyentes, como los sacos pulmonares, las proteínas del riñón, las sinapsis del cerebro, etc.

Pero ésta no es la única forma en que el sistema vivo se regenera. La constante reconstitución de sus proteínas y constituyentes del cuerpo no es tan perfecta, y así pequeñas pérdidas para cada regeneración llegan a sumar grandes pérdidas a lo largo de todo el proceso, acumulándose en lo que llamamos la vejez. De este modo, el sistema vivo, al menos como lo conocemos, usa inteligentes trucos para perfeccionar el proceso de regeneración, como es "el comenzar de nuevo". Una célula comienza de nuevo dividiéndose, como es el caso de la "Escherichia coli", o por el nacimiento de un niño, como es el caso del "Homo sapiens". Comenzando con una nueva generación, el niño comienza a rasguñar, y todos los ingredientes químicos, programas y otros constituyentes, vuelven atrás, comenzando a corregir la declinación del funcionamiento continuo del proceso metabólico.

El sexto pilar es la "ADAPTABILIDAD". La improvisación es una forma de adaptabilidad, pero es muy lenta para los muchos azares ambientales que tiene que enfrentar un organismo vivo. Por ejemplo, un humano que pone una mano al fuego tiene una experiencia dolorosa que no tiene que seleccionarse en la evolución. El individuo necesita retirar su mano del fuego inmediatamente para poder más adelante vivir apropiadamente. La respuesta de comportamiento al dolor es esencial para sobrevivir y es una respuesta fundamental para el sistema vivo, que llamamos retroalimentación. Nuestro organismo responde a la restricción de nutrientes (suministro de energía) con la sensación de hambre, lo que nos lleva a buscar nuevo alimento y nuestra retroalimentación nos previene de ingerir un exceso de nutrientes (esto es, más allá de la satisfacción), perdiendo el apetito y comiendo menos. Caminar largas distancias con pies descalzos nos lleva a la formación de callosidades o a la adquisición de zapatos que nos protejan. Estas manifestaciones del comportamiento de adaptabilidad son el desarrollo de respuestas de retroalimentación y proalimentación al nivel molecular y son respuestas del sistema de vida que nos permiten sobrevivir en ambientes que cambian rápidamente. La adaptabilidad podría incluirse en la improvisación (pilar número 2), pero la improvisación es un mecanismo para cambiar el programa fundamental, mientras que la adaptabilidad (pilar número 6) es una respuesta del comportamiento, que es parte del programa. Como estas dos necesidades son manejadas por diferentes mecanismos en nuestro sistema de vida de la Tierra, creo que ellos serían dos conceptos diferentes manejados por dos mecanismos diferentes que conducen a un nuevo descubrimiento.

Finalmente, y lejos del último, está la "SECLUSION" (aislamiento). En este contexto, por seclusión entiendo algo como privacidad en el mundo social de nuestro universo. Es esencial para el sistema metabolizador con muchas reacciones, ir al mismo tiempo para mantener la reacción en la senda 1 (por ejemplo A-B-C-D) y que no se desvíe a la catálisis de la senda 2 (R-S-T-U). Nuestro sistema vivo hace esto (por una propiedad crucial de la vida, cual es la especificidad de las enzimas que trabajan sólo para las moléculas a las cuales han sido designadas y no se confunden por coaliciones con moléculas misceláneas de otras vías. En algún sentido, esta propiedad es como el aislante de un cable que conduce electricidad, que no permite que se produzca un corto circuito con otro cable. La seclusión de un sistema biológico no es absoluta pues puede ser interrumpido por mensajes de retroalimentación y proalimentación, pero sólo mensajes que tienen arreglos específicos pueden ser recibidos. Hay también especificidad en las interacciones del DNA y RNA. Es este camino de seclusión el que permite que ocurran miles de reacciones con alta eficiencia en el pequeño volumen de una célula viva, mientras simultáneamente reciben señales selectivas que aseguran una respuesta apropiada a cambios ambientales.

Estos son los siete pilares de la vida - P (programa), I (improvisación), C (compartamentalización), E (energía), R (regeneración), A (adaptabilidad), S (seclusión), PICERAS (para abreviar), son los principios fundamentales sobre los cuales se basa el sistema de la vida. Mayores exámenes pueden clarificar cómo la vida en la Tierra ha implementado estos principios. Pero estos mecanismos pueden no ser perfectos y tienen que mejorarse. Por ejemplo, el sistema de regeneración usado por la vida en la Tierra, es imperfecto y por eso requiere el "comenzar de nuevo". A su vez este mecanismo de comenzar de nuevo, requiere mantener una herencia continua que transmita el programa a la nueva generación. Supongamos que las proteínas, las hormonas y las células, tuvieran un mejor sistema de retroalimentación, de modo que el decaimiento gradual que produce la edad fuese constantemente corregido por la retroalimentación. Esto eliminaría la muerte y la necesidad de herencia que requiere el actual sistema. También significaría que un simple individuo viviría para siempre sin envejecer. Con todo, esto sería un problema porque el "comenzar de nuevo" (muerte y un nuevo nacimiento), provee de una oportunidad para improvisaciones (mutaciones en el DNA), y este pilar necesitaría ser reemplazado para un nuevo mecanismo que le proporcione la misma ventaja.

Estos dilemas nos obligan a confrontar otra realidad. En los tiempos actuales, parecería que la forma en que las mutaciones y la selección (sobrevida del más fuerte) han estado trabajando durante toda la evolución, ahora no deberían aplicarse al "Homo sapiens". Hemos llegado a ser más compasivos, menos demandantes. Tal vez ahora en una nueva aproximación, de vida más larga y cambios deliberativos en el programa, un consejo supremo de sabios Salomones podría ser el sustituto para la cruda realidad de sobrevida del más fuerte. Yo personalmente no deseo ese drástico cambio en los mecanismos de improvisación que nos han sido útiles durante siglos. Sólo estoy anotando que existe la posibilidad de cambios, siempre que podamos mantener los pilares.

El listado de siete fundamentos de la vida nos permite pensar en forma diferente acerca de los objetivos de la investigación terapéutica. El concepto de adaptabilidad, por ejemplo, es ciertamente uno de los cuales en los que pueden desarrollarse mejores mecanismos, ajustando los existentes para que trabajen con mayor eficiencia en el sistema de vida real. Así por ejemplo, el ojo puede adaptarse a los sistemas de luz externa en un orden de magnitud de 10 (1010), mientras que otros órganos del cuerpo humano, tienen un rango mucho menor. Tal vez otros órganos, como los pulmones, riñones o el bazo podrían mejorar en mayores concentraciones de reguladores, y la edad sería menos dañina para ellos.

Es así como los principios PICERAS parecen ser necesarios para la operación del sistema de vida. Los mecanismos para alcanzar semejante sistema pueden variar en la medida que satisfagan la termodinámica y los requerimientos cinéticos. Tenemos un ejemplo, la vida en la Tierra nos ha mostrado como se puede hacer. Sería interesante saber si otro paquete de mecanismos podría proporcionar un modelo con vida como la nuestra.

Daniel Kochland

Department of Molecular and Cell Biology
University of California
Editor en Jefe de Science
Artículo de Science, vol. 295, del 22 de Marzo de 2002.



domingo, 28 de agosto de 2016

Qué es el bio-hormigón, el material que se repara a sí mismo

Lo creó un científico holandés; usa unas bacterias dentro de la mezcla para tapar fisuras; podría revolucionar la arquitectura



La idea suena tan atractiva como la ciencia ficción: edificios que cierran sus propias grietas como si se tratara de un ser vivo sanando sus heridas. Para el científico holandés Henk Jonkers, este proyecto que suena fantástico, digamos que es una realidad bastante concreta.

En la Universidad Técnica de Delft, en los Países Bajos, han desarrollado el bio-hormigón (o bio-concreto, como también se lo llama), un material que literalmente está vivo y que puede regenerar el desgaste de las edificaciones.

"Nuestro hormigón va a revolucionar la forma en que construimos, porque estamos inspirados por la naturaleza", señaló Jonkers cuando fue nominado al premio mejor inventor europeo en 2015.

Pero más que inspirado en la naturaleza, el bio-hormigón está compuesto por ella. Las extraordinarias propiedades de este material se deben a unos seres diminutos: las bacterias.

Para preparar bio-hormigón se mezcla el concreto tradicional con cepas de la bacteria Bacillus Pseudofirmus, que en estado natural pueden habitar incluso en ambientes tan hostiles como cráteres de volcanes activos. "Lo increíble de estas bacterias es que forman esporas y pueden sobrevivir por más de 200 años en el edificio", explica Jonkers. A esa mezcla se añade lactato de calcio, que es lo que las bacterias comen, y el bio-hormigón está listo.

Es así como uno de los seres más diminutos del planeta puede ser parte fundamental de las construcciones más imponentes que el hombre pueda diseñar.



Tres semanas de curación

Cuando se forman grietas en las edificaciones construidas con este material, las bacterias que habitan en él quedan expuestas a los elementos, principalmente el agua. La humedad que penetra las fisuras "despierta" a los microorganismos que comienzan a alimentarse del lactato de calcio y como producto final de su digestión secretan piedra caliza. Este material sella las fisuras en el bio-hormigón en un periodo tan breve como tres semanas.

"No hay límite para el largo de la grieta que nuestro material puede reparar. Desde centímetros a kilómetros", apunta Henk Jonkers. Para el ancho, sin embargo, sí hay límite: Las grietas no deben tener una amplitud mayor a 8 milímetros.

Pese a ello, el bio-hormigón puede ahorrar miles de millones de dólares en el mantenimiento de estructuras tan variadas como edificios, puentes o represas. Según HealCon, la organización que quiere promover el uso de nuevo material, sólo en Europa se gastan al año US$ 6800 millones en reparar construcciones debilitadas.

En América Latina

Como parte de las evaluaciones a las que se somete al bio-hormigón, Henk Jonkers informó que se ha utilizado este material para construir canales de irrigación en Ecuador, un país altamente sísmico.

"Aunque puede ser más caro que el hormigón tradicional, pronto se nota el beneficio económico porque ahorra en costos de mantenimiento", señaló el científico al diario inglés The Guardian.
Pero también viejos edificios surcados por grietas, de esos que abundan en América Latina y que corren el riesgo de desplomarse hasta con los temblores más leves, podrían tener una esperanza.
La Universidad Técnica de Delft tiene en el mercado un spray, hecho sobre la base del mismo principio, que puede aplicarse directamente a pequeñas grietas. Aunque la idea de un edificio que se repara sólo resulta fascinante, el bio-hormigón aún debe de superar la prueba más dura: el mercado.

El costo del nuevo producto puede ser prohibitivo para grandes proyectos de infraestructura.
Según el diario The Guardian, mientras el metro cúbico de hormigón tradicional puede costar algo menos de US$ 80, el nuevo material supera los US$ 110. Esa es la principal brecha que el bio-hormigón debe de cerrar.


Material obtenido de:

martes, 23 de agosto de 2016

Actividad para la unidad ESTRUCTURA BÁSICA DE LA CÉLULA

Repasar e integrar lo visto en clases mediante los siguientes enlaces, además de los libros consultados en la escuela.

  1. ¿Cómo es una célula? 
  2. Comparar la célula procariota con la eucariota. ¿qué tienen en común y qué estructura las diferencian?
  3. Describir el ciclo celular
  4. Explicar fisión binaria
  5. Comparar mitosis y meiosis
  6. Leer el texto "Encuentran el esperma animal más antiguo del mundo en la Antártida" y relacionar los temas vistos en el recorrido del año escolar

lunes, 22 de agosto de 2016

Lluvia ácida



¿Sabes qué es la Lluvia ácida y de qué forma afecta al Medio Ambiente?
Fotografía de David Woodfall y Getty Images


El concepto de lluvia ácida engloba cualquier forma de precipitación que presente elevadas concentraciones de ácido sulfúrico y nítrico. También puede mostrarse en forma de nieve, niebla y partículas de material seco que se posan sobre la Tierra.

La capa vegetal en descomposición y los volcanes en erupción liberan algunos químicos a la atmósfera que pueden originar lluvia ácida, pero la mayor parte de estas precipitaciones son el resultado de la acción humana. El mayor culpable de este fenómeno es la quema de combustibles fósiles procedentes de plantas de carbón generadoras de electricidad, las fábricas y los escapes de automóviles.

Cuando el ser humano quema combustibles fósiles, libera dióxido de azufre (SO2) y óxidos de nitrógeno (NOx) a la atmósfera. Estos gases químicos reaccionan con el agua, el oxígeno y otras sustancias para formar soluciones diluidas de ácido nítrico y sulfúrico. Los vientos propagan estas soluciones acídicas en la atmósfera a través de cientos de kilómetros. Cuando la lluvia ácida alcanza la Tierra, fluye a través de la superficie mezclada con el agua residual y entra en los acuíferos y suelos de cultivo.

La lluvia ácida tiene muchas consecuencias nocivas para el entorno, pero sin lugar a dudas, el efecto de mayor insidia -disimulado para perjudicar- lo tiene sobre los lagos, ríos, arroyos, pantanos y otros medios acuáticos. La lluvia ácida eleva el nivel acídico en los acuíferos, lo que posibilita la absorción de aluminio que se transfiere, a su vez, desde las tierras de labranza a los lagos y ríos. Esta combinación incrementa la toxicidad de las aguas para los cangrejos de río, mejillones, peces y otros animales acuáticos.

Algunas especies pueden tolerar las aguas acídicas mejor que otras. Sin embargo, en un ecosistema interconectado, lo que afecta a algunas especies, con el tiempo acaba afectando a muchas más a través de la cadena alimentaria, incluso a especies no acuáticas como los pájaros.

La lluvia ácida también contamina selvas y bosques, especialmente los situados a mayor altitud. Esta precipitación nociva roba los nutrientes esenciales del suelo a la vez que libera aluminio, lo que dificulta la absorción del agua por parte de los árboles. Los ácidos también dañan las agujas de las coníferas y las hojas de los árboles.

Los efectos de la lluvia ácida, en combinación con otros agentes agresivos para el medioambiente, reduce la resistencia de los árboles y plantas a las bajas temperaturas, la acción de insectos y las enfermedades. Los contaminantes también pueden inhibir la capacidad arbórea de reproducirse. Algunas tierras tienen una mayor capacidad que otras para neutralizar los ácidos. En aquellas áreas en las que la «capacidad amortiguadora» del suelo es menor, los efectos nocivos de la lluvia ácida son significativamente mayores.

La única forma de luchar contra la lluvia ácida es reducir las emisiones de los contaminantes que la originan. Esto significa disminuir el consumo de combustibles fósiles. Muchos gobiernos han intentando frenar las emisiones mediante la limpieza de chimeneas industriales y la promoción de combustibles alternativos. Estos esfuerzos han obtenido resultados ambivalentes. Si pudiéramos detener la lluvia ácida hoy mismo, tendrían que transcurrir muchos años para que los terribles efectos que ésta genera desaparecieran.

El hombre puede prevenir la lluvia ácida mediante el ahorro de energía. Mientras menos electricidad se consuma en los hogares, menos químicos emitirán las centrales. Los automóviles también consumen ingentes cantidades de combustible fósil, por lo que los motoristas pueden reducir las emisiones nocivas al usar el transporte público, vehículos con alta ocupación, bicicletas o caminar siempre que sea posible.

Fuente: 
Recomiendo leer, escuchar y mirar: 
  • La Nación (27 de agosto de 2007), Lluvia ácida sobre Buenos Aires, recuperado de http://www.lanacion.com.ar/938181-lluvia-acida-sobre-buenos-aires
  • Ferreira Sandra (9 de enero de 2012), Lluvia ácida - Recursos educ.ar[archivo infografía animada], recuperado de https://www.educ.ar/sitios/educar/recursos/ver?id=20103&referente=docentes 


fisicayquimicavideos (9 de junio de 2008), Lluvia ácida, [archivo de video]. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=hfGx8pF4Rhg 

martes, 24 de mayo de 2016

Ñandú: Especies en peligro en Sudamérica




Fuente:
Amor animal TV (24 -mayo-2016), Ñandú: Especies en peligro en Sudamérica, [archivo de video]. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=wb9y9zH2TZI 

martes, 3 de mayo de 2016

Osos y aves gigantescos: las últimas novedades de la mano de paleontólogos del CONICET

Osos y aves gigantescos: las últimas novedades de la mano de paleontólogos del CONICET

Este mes coincidieron las publicaciones de dos importantes hallazgos con participación de investigadores de nuestra ciudad




Las últimas semanas trajeron curiosas noticias paleontológicas que contaron con la participación de científicos del CONICET en el Museo de La Plata: por un lado, que los gigantescos osos que hace más de 10 mil años habitaron los hemisferios sur y norte no eran parientes tan cercanos como se creía y, por el otro, que definitivamente en la Antártida existieron los pelagornítidos, aves de 7 metros de ancho que tuvieron su apogeo hace 35 millones de años. Ambas novedades se dieron a conocer en las revistas Biological Letters y Journal of Paleontology, respectivamente.

Un caso de convergencia morfológica

En cuanto a los osos las noticias son dos: la aplicación con éxito de una técnica de biología molecular utilizando ADN antiguo que más de una vez se había intentado de manera infructuosa y, además, el resultado en sí mismo, que viene a contradecir a la hipótesis reinante sobre el parentesco de los úrsidos, tal el nombre científico de la familia a la que pertenecen estos mamíferos. Según la bibliografía vigente hasta el presente, los dos géneros que vivieron en América del Sur y en América del Norte, Arctotherium y Arctodus, tuvieron un antecesor común y luego se diferenciaron. Sin embargo, a la luz de los nuevos análisis filogenéticos, es decir, acerca de sus relaciones evolutivas, ahora se sabe que surgieron de manera independiente, cada uno en un hemisferio distinto.

“Lo que se pensaba era que ambos formaban parte de un mismo grupo, y que luego las condiciones de cada lugar los llevaron a diferenciarse en dos géneros. Eso no fue así; directamente pertenecían a grupos distintos. Es decir, creíamos que eran hermanos, pero vemos que son más bien primos”, explica Leopoldo Soibelzon, investigador independiente del CONICET y uno de los autores de la publicación. El fundamento de aquella hipótesis siempre fue el parecido que tenían a nivel morfológico. Tanto Arctotherium como Arctodus fueron animales enormes que llegaron a pesar mil kilos y a medir 4 metros y medio estando erguidos. “Nosotros no nos damos una idea de estas proporciones, porque no estamos acostumbrados a convivir con osos, pero han sido ejemplares realmente espeluznantes”, apunta.

¿Y por qué guardaban semejanzas a cada lado del planeta si resultaron no estar tan emparentados? “Con este descubrimiento, podemos deducir que tiene que haber sido debido a factores externos como la disposición del alimento y la presencia de otros carnívoros. Evidentemente, en ambas regiones geográficas la configuración de los ecosistemas fue parecida, y en su evolución los llevó a adquirir características similares, en lo que se denomina ‘convergencia morfológica’”, detalla Soibelzon.

En un principio estos grandes mamíferos sólo existían en América del Norte, y comenzaron a llegar al sur hace unos 3 millones de años durante el Gran Intercambio Biótico Americano, como se conoce a la migración de diferentes especies a través del istmo de Panamá cuando los continentes se unieron. En esta parte del mundo se encontraron con una fauna muy variada de herbívoros que no contaba con carnívoros de gran tamaño, y por lo tanto probablemente la competencia por el alimento era muy baja, lo cual les permitió alcanzar las enormes dimensiones que los caracterizaron. “Al mismo tiempo, los que quedaron en su lugar de origen también se tornaron gigantescos, pero como consecuencia de presiones ambientales en aquellas latitudes”, reflexiona el paleontólogo.

Estos animales vivieron en América del Sur hace entre 2 millones y 10 mil años, cuando desaparecieron como tales. Y es que a lo largo de su evolución, las especies dentro de Arctotherium tendieron a hacerse cada vez más pequeñas y a adquirir hábitos herbívoros. En la actualidad el género está representado únicamente por Tremarctos ornatus, conocido como oso de anteojos, con ejemplares que alcanzan un peso máximo de 125 kilos de alimentación omnívora pero con un alto contenido de vegetales en su dieta.

Los análisis que derivaron en estas conclusiones se realizaron en Australia a partir de un fémur hallado en la Cueva del Puma, al sur de Chile, donde el estado de conservación del hueso permitió extraer colágeno de su interior, la única molécula a través de la cual se puede obtener información genética de fósiles tan primitivos. “En nuestro país, restos de estos animales han aparecido en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, San Luis, Entre Ríos y Catamarca, pero las condiciones de preservación no han sido favorables y por ende nunca fue posible aplicar técnicas de ADN antiguo”, añade el investigador.

Aves marinas presentes en el polo sur

La otra novedad paleontológica consiste en el hallazgo en territorio antártico de restos de pelagornítidos, aves marinas extintas cuya existencia en esa parte del mundo se sospechaba pero no terminaba de confirmarse. Estos pájaros primitivos se caracterizaban por su gran tamaño y por poseer pseudo dientes en el borde del pico. Si bien se conocía su presencia en otras partes del planeta, hasta ahora la evidencia recogida en el continente blanco no permitía asegurar que también allí se hubieran establecido. Finalmente, se acaba de comprobar que sí lo hicieron, y durante muchísimo tiempo: entre 34 y 50 millones de años atrás, durante el Eoceno de Antártida.

“Los estudios también nos revelan que hubo al menos dos especies de pelagornítidos: unos grandes, de 5 metros de ancho con las alas abiertas, y otros gigantes, con hasta 7 metros en la misma medida”, cuenta Carolina Acosta Hospitaleche, investigadora independiente del CONICET y participante de la investigación. Estas aves, señala la especialista, coexistieron en esa parte del planeta junto con pingüinos y albatros, pero no se adaptaron tan exitosamente como aquellos a los cambios del medio ambiente, y desaparecieron 2 millones y medio de años atrás. Su apogeo, en tanto, había sido muchísimo tiempo antes: hace unos 40 millones de años, mientras no tuvieron competidores directos.

“Su característica principal era tener pseudo dientes o dientes falsos, que en realidad eran prolongaciones óseas en la punta del pico que los ayudaban a sostener el alimento”, describe Acosta Hospitaleche, y continúa: “No capturaban presas sumergidos bajo en el agua, como hacen los pingüinos, ya que su mandíbula no tenía fuerza suficiente para ejercer semejante presión. Lo hacían, en cambio, con un vuelo rasante, atrapando peces en la superficie”. Cabe destacar que en aquellos remotos tiempos el clima en la Antártida no era polar como en el presente. “De hecho no estaba cubierto de hielo e incluso había bosques, similar a las condiciones actuales de la provincia de Tierra del Fuego. Era más bien templado frío”, apunta.

Los estudios comparativos que dieron lugar a la presente publicación se realizaron en el Museo de La Plata principalmente con restos de picos y húmeros –huesos que permitieron medir las alas- hallados en campañas antárticas de hace tres años. También se utilizaron algunos materiales guardados en la colección en la última década y media. “Este verano estuvimos allá nuevamente y recolectamos gran cantidad de fósiles, con lo cual en los próximos meses nos abocaremos a su análisis para tener más información al respecto”, cuenta la especialista.

Teniendo en cuenta la extraordinaria antigüedad de los restos, Acosta Hospitaleche enfatiza las complicaciones a la hora de estudiarlos, especialmente “debido a que no se trata de esqueletos completos, con lo cual las comparaciones son sólo parciales, algo que dificulta la asignación de los fósiles a las especies ya conocidas, o la posibilidad de proponer otras nuevas”, según sus palabras.

Fuente: 
Mercedes Benialgo (28-04-2016), Osos y aves gigantescos: las últimas novedades de la mano de paleontólogos del CONICET, CONICET-La Plata, disponible en http://www.laplata-conicet.gov.ar/osos-y-aves-gigantescos-las-ultimas-novedades-de-la-mano-de-paleontologos-del-conicet-2/