martes, 31 de octubre de 2017

Actividades para la clase del 8 de noviembre 2do 3ra

Falta poco para terminar y pronto llega la muestra.
Propuesta para la segunda parte de la integradora y, además, será para publicarla  en ese evento:

  1. Escribir los "sabías qué..." relacionados a los temas del año. 
    De cada uno se  debe escribir, por lo menos, 3 frases.
    1. Origen de la vida
    2. Evidencias de la evolución
    3. Extinción
    4. Teorías de la evolución
    5. Reproducción, estrategias reproductivas
    • Casos pingüino AdeliaBallena Franca 
      1. Describir al animal
      2. ¿Cuál es el problema que atraviesa actualmente?
      3. ¿Cómo se podría mejorar su situación?
      4. ¿Cómo lo relaciona con los temas del año?
    Esta actividad es obligatoria.

    ENVÍO CON ANTICIPACIÓN PARA QUE LA VAYAN HACIENDO ...
    NO SÉ SI TENDREMOS CLASES, EN EL CASO DE PODER ENCONTRARNOS EN LA ESCUELA, SE HARÁ Y TERMINARÁ EN EL AULA, PERO NO SE OLVIDEN QUE ES LA SEGUNDA PARTE DE LA INTEGRADORA.

    En la clase del 1-11-2017 se inició la lectura del material de la Ballena Franca, y el Pingüino Adelia ya se había trabajado previamente en el aula.

    En la fotocopiadora Pitágoras se dejaron los materiales de la Ballena y del castor, este último será trabajado el 15 de noviembre. con las mismas preguntas del punto dos de esta publicación.

    Todo debe ser resuelto en papel, INCLUYÉNDOSE LA ACTIVIDAD ANTERIOR,  

    jueves, 26 de octubre de 2017

    Actividad integradora 2do 1ra

    Esta semana no nos vimos y no sé si la próxima nos veremos, todo depende de los arreglos de la escuela

    Les dejo una actividad integradora, en el 2017 corresponde para segundo año "BIOLOGÍA", por eso deben usar los materiales que se trabajaron en el aula. Y están todos en este blog.


    1. Leer Descubren nueva especie de cóndor de 30 mil años de antigüedad en Buenos Aires, ¿Cómo lograron describir al cóndor? 
    2. Leer Pisadas que hablan y explica el título
    3. Vuelve a realizar la Guía de lectura: Caminando sobre gliptodontes y tigre diente de sable para recordar los conceptos básicos 
    4. Vuelve a escuchar Entrevista a los paleontólogos Ariana Paulina-Carabajal y Ari Iglesias
    5. Con todo los trabajado en los puntos 1 al 4 arma un texto explicando el trabajo de un paleontólogo, este es el examen integrador, por lo tanto recomiendo hacerlo con esmero. 
    6. Mirar elvideo Origen | Charles Darwin | TEDxRiodelaPlataED y hacer un resumen de su argumento. 

    martes, 17 de octubre de 2017

    Descubren nueva especie de cóndor de 30 mil años de antigüedad en Buenos Aires


    HALLAZGO PALEONTOLÓGICO EN EL PARTIDO DE MARCOS PAZ

    Pampagyps imperator
    Ilustración de Gabriel Lio
    Superaba los 2,50 metros con sus alas abiertas y tenía garras más fuertes que el cóndor actual, por lo que los paleontólogos estiman que podría cazar a sus presas. Sus restos fósiles fueron hallados en el partido de Marcos paz, a solo 34 kilómetros de la Capital Federal.

    El investigador del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) y del CONICET Federico Agnolin comentó a la Agencia CTyS-UNLaM que “este hallazgo es único no solo para la provincia de Buenos Aires sino para toda la Argentina, porque es la primera vez que se encuentra un ejemplar tan bien preservado de un cóndor extinto y del que, hasta ahora, se desconocía su existencia”.

    Ilustración del Pampagyps imperator junto
     al doctor Federico Agnolin en el sitio del hallazgo.
    Montaje realizado por Emanuel Pujol
    con la ilustración de Gabriel Lio 
    Este nuevo linaje de cóndores fue bautizado como Pampagyps imperator. “Su nombre significa algo así como buitre emperador de las Pampas”, indicó Agnolin, autor principal del estudio que se publicará en la Revista del Museo Argentino de Ciencias Naturales. Y agregó: “Era un cóndor de gran tamaño, que pudo haber alcanzado hasta los tres metros de envergadura con las alas abiertas”.

    Si uno viajara 30 mil años antes del presente, al momento en que esta ave imperaba en los cielos de la región pampeana y aun no había llegado el hombre hasta estas latitudes, se encontraría con una megafauna terrestre completamente distinta a la actual. “Había mastodontes, que eran muy parecidos a los elefantes actuales; perezosos gigantes que superaban la tonelada de peso; gliptodontes, casi del tamaño de un Fiat 600; y entre los carnívoros estaba el conocidísimo tigre dientes de sable”, enumeró el especialista Agnolin.

    Federico Brissón Egli y
     Federico Agnolin.
    Foto de Emanuel Pujol 


    El paleontólogo Federico Brissón Egli, coautor de este estudio y también investigador del MACN y del CONICET, subrayó que “lo más importante de este yacimiento de Marcos Paz es que, además de encontrar fósiles de animales de gran tamaño, también se encuentran restos de animales pequeños, de microvertebrados, de aves, de lagartos, de peces, que es mucho más difícil que se preserven a través del tiempo, y eso es lo que hace a esta cantera diferente, al mostrar una ventana de estas especies que son muy importantes para el ecosistema”.

    Parte de la cantera fue declarada como reserva paleontológica, solamente utilizable con fines científicos. En las más de seis hectáreas que tiene el sitio explorado en su totalidad, los investigadores realizan un hallazgo nuevo a cada paso (ver video). Pero, sin dudas, el descubrimiento más importante que ha dado este lugar desde que comenzó a ser estudiado en 2010 es, justamente, el Pampagyps imperator, por tratarse de una especie desconocida hasta hoy.


    Reserva Paleontológica de Marcos Paz.
    Foto de Alicia Andechaga, julio de 2015

    Las garras del cóndor emperador 

    Los investigadores determinaron que esta ave tenía una gran capacidad para abrir y cerrar sus garras. “Un hueso del miembro posterior nos muestra que las inserciones de los músculos eran mucho mayores a la de los cóndores actuales, por lo que posiblemente podría cazar presas”, explicó el doctor Federico Agnolin a la Agencia CTyS-UNLaM.

    En la actualidad, los cóndores son animales que se alimentan solamente de carroña. Por su parte, el cóndor emperador de las Pampas, con sus hasta 3 metros de envergadura, debió de ser temible para sus presas, entre las cuales podía haber pequeños vertebrados como roedores, reptiles y patos.

    No obstante, el Pampagyps imperator también debía alimentarse de los cadáveres de los grandes mamíferos que habitaban la región. “Piensen que, en aquella épocas, vivían especies enormes que cuando morían dejaban sus carcasas en descomposición; por ello, también había una gran diversidad de animales carroñeros, como lobos, otros mamíferos y otras aves, como los caranchos, con los que debía competir el Pampagyps”, analizó el doctor Agnolin.


    La caída del cóndor y la megafauna 

    Ubicación de la Reserva Paleontológica de Marcos Paz.
    Imagen obtenida en la web 

    Reserva Paleontológica de Marcos Paz.
    Foto de Alicia Andechaga,
     julio de 2015



    En aquel entonces, las aves carroñeras eran mucho más abundantes que en la actualidad. También, había mamíferos de tamaños gigantes. Pero a todas estas especies les llegó su ocaso hace unos 10 mil años, tiempo que también quedó registrado en los sedimentos de la cantera de Marcos Paz, ubicada casi en el límite fronterizo con el partido de La Matanza y a unos 150 metros de la Ruta 3.

    Aparentemente, la llegada del hombre tuvo un papel decisivo en la extinción de toda esta fauna prehistórica, pero no fue el único factor. “Hace 10 mil años, se produjeron grandes cambios climáticos que provocaron que la fauna estuviera en retracción, con pocas especies”, contó Agnolin. Y añadió: “Cuando llegó el hombre, comenzó a cazar esas enormes bestias, y ese fue el puntapié final para hacerlas desaparecer”.

    Y fue igual la suerte que corrió el Pampagyps imperator. “Al desaparecer estos enormes animales que el hombre cazaba, también se extinguieron los animales carnívoros que se alimentaban de los cadáveres de esas bestias, entre los cuales se encontraban las aves carroñeras”, relató el investigador del MACN y del CONICET.

    David Piazza en la
    Reserva Paleontológica de Marcos Paz
    Foto obtenida en la web 
    El estudio que se realiza en la cantera Vignogna de Marcos Paz está dirigido por el paleontólogo del Museo de La Plata y del CONICET Leopoldo Soibelzon. De este equipo de investigación también participan Esteban Soibelzon, Sergio Rodríguez, Facundo Iacona y la geóloga Elisa Beilinson, todos ellos también del Museo de La Plata. Asimismo, el estudiante de paleontología David Piazza ha participado desde las primeras exploraciones a este yacimiento.

    Cuando vivían aquellas especies, la zona era muy distinta. “Hoy, tenemos pastizales, lagunas, tenemos bosques, pero, hace 30 mil años, el ambiente era prácticamente como el de la Patagonia, un semidesierto, con arbustos, muchos estepas, mucha aridez, el clima era mucho más frío que ahora, y en algunos períodos hubo ingresiones marinas hasta este sitio, por lo que también se encuentran peces de agua salada en uno de los niveles de la cantera”, detalló Agnolin.


    Fuente:
    Pujol, E. (2017-10-17), Descubren nueva especie de cóndor de 30 mil años de antigüedad en Buenos Aires, Agencia CTyS-UNLaM, disponible en http://www.ctys.com.ar/index.php?idPage=20&idArticulo=3470 

    martes, 15 de agosto de 2017

    UN EJEMPLO INTEGRADOR, EL CACAO





    ¿Cuántas veces comiste chocolate?

    ¿Alguna vez te preguntaste cómo se realiza esa barrita de chocolate que te encanta?

    ¿Cómo relacionas este video con los contenidos que se ven en las clases de esta materia?

    martes, 8 de agosto de 2017

    Nunca pensé que tenía que enseñar este tema: NAZISMO

    Muchas veces cuando me preguntan qué enseñas, contesto Biología como primera y hasta única respuesta. Esta semana con una temática emergente en el aula me hizo cambiar esa respuesta. Los docentes además de los contenidos pertenecientes a la carrera que estudiamos preparamos clases para discutir diferentes temas  relacionados a la formación ciudadana. 

    Desde temas de Educación Sexual Integral, o cómo resolver un problema ambiental en el barrio donde se vive... pero, en este caso, debo sumar EL NAZISMO. 
    Los jóvenes piensan que pueden hacer bromas y como es un chiste no hay problema,  por lo tanto, consideran que se puede seguir jugando con ese tema. 

    Busqué materiales y cada vez que profundizaba en el tema me dolía, ¿Cómo se llegó a tal grado de crueldad?  Pero, más me sobresaltaba el darme cuenta que se puede repetir si no se toma conciencia de lo sucedido en la historia del siglo pasado. 

    Soy profesora de Biología, y este viernes enseñaré Nazismo... espero que mis alumnos entiendan por qué les pedí el trabajo espacial  con todo lo tratado en la clase, reflexionen sobre sus acciones y eviten repetir las bromas que realizaron.

    Recursos para la clase

    Libro

    Publicación elaborada en el marco del Programa "Educación y Memoria" del Ministerio de Educación de la Nación,  Holocausto. Preguntas, respuestas y propuestas para su enseñanza

    Videos y Fotos


    Breve Documental sobre el Nazismo


    Viaje al interior del Holocausto. Los campos de concentración nazis.


    Guarderías Nazis


    Escena de la cámara de gas de la película EL NIÑO DEL PIJAMA A RAYAS


     
    PDF para descargar 



    lunes, 8 de mayo de 2017

    PISADAS QUE HABLAN




    Estudio de las huellas fósiles

    Pisadas que hablan

    INFORMES — POR SUSANA GALLARDO EL 18/03/2013 A LAS 12:07


    La icnología es una disciplina surgida en los últimos cincuenta años y que se ocupa de estudiar el comportamiento fósil, es decir, analiza las huellas de seres que se desplazaron sobre la superficie terrestre hace millones de años. Pero esas huellas, además de contarnos cómo vivía el organismo en cuestión, permiten describir el ambiente en el que transcurrían sus días.

    Detalle de una única huella de dinosaurio encontrada
    en el yacimiento de Valdecevillo, cerca de Enciso, La Rioja, España.
    Foto: Jaime Crespo

    Archivo para escuchar a Pablo Pazos (toca en este enlace y lo podes escuchar)



    Encontrar pisadas frescas en una playa desierta puede ser desconcertante. Es lo que le pasó a Robinson Crusoe cuando encontró huellas humanas y se sintió alarmado y amenazado: la isla donde se había refugiado no estaba deshabitada, como había creído.


    Algo muy diferente es encontrar pisadas o trazas fosilizadas, por ejemplo, de dinosaurios o de otros seres que han vivido hace millones de años. Huellas que nos dicen: “Por aquí pasamos”. Lo interesante es que, quienes estudian este tipo de huellas –detectives del pasado–, son capaces de reconstruir la escena completa: hacia dónde iban, qué tamaño tenían, si corrían o se desplazaban con morosidad, qué características tenía la playa, el oleaje o la marea, y muchos aspectos más del entorno.


    Esos Sherlock Holmes del pasado son estudiosos de una disciplina que surgió como tal en la década de 1960: la icnología, que emerge como hija de la geología y de la paleontología, pero que hoy ha tomado vuelo propio. Es más, la Argentina es relativamente pionera en formación de escuela en icnología, y es el país de Latinoamérica que, probablemente, tenga la mayor cantidad de investigadores que trabajan en esta disciplina.


    “La icnología es el estudio de las huellas o trazas fósiles dejadas tanto por vertebrados como por invertebrados, y que indican un determinado comportamiento”, define el doctor Pablo Pazos, investigador en el Departamento de Ciencias Geológicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Y grafica: “Cuando nosotros caminamos con tranquilidad, lo hacemos con un tipo de paso. Cuando corremos, dejamos otro tipo de huella. Si el suelo está caliente, corremos de una determinada manera. Las variaciones en el comportamiento pueden registrarse según las marcas que quedan”.


    Además, a través del estudio de las icnitas (huella o marca, en griego) es posible inferir ciertos parámetros del entorno que no se pueden determinar de otra manera. En efecto, las trazas fósiles pueden indicar si una superficie que era fondo marino quedó expuesta, si la oxigenación era alta o baja, si el oleaje era intenso, si había disponibilidad de alimento o éste escaseaba.


    “Las icnitas dan cuenta de las condiciones del lugar en el momento en que se produjeron. Es como una fotografía de ese instante”, destaca Pazos.
    Muchas veces, una huella es el único rastro dejado por un organismo, pues sus restos fósiles no pudieron conservarse. Así, es posible encontrar pisadas de dinosaurios en lugares donde nunca se encontraron los huesos de estos animales, porque las condiciones para la preservación no eran las óptimas.


    En el fondo del mar, con una ausencia casi total de oxígeno, puede suceder que se encuentre la huella de algún organismo que tenía la capacidad de vivir con muy bajos niveles de oxígeno. Es decir, que se tendrá una evidencia directa de vida en un lugar donde no se esperaría hallarla, y donde no se encuentren tampoco restos fósiles.


    No siempre es posible asegurar que tal huella haya pertenecido a un organismo determinado. “Con las trazas de vertebrados es más fácil que con las de los invertebrados”, comenta Pazos. En el caso de invertebrados, distintos organismos pueden dejar la misma traza.


    Como una foto
    En una icnita muy bien preservada, pueden identificarse, por ejemplo, las antenas y los apéndices de un invertebrado y sus características. También, se puede inferir el tipo de desplazamiento del organismo, si fue continuo o a saltos. Esa información se combina con el estudio de las características de la roca, y se obtiene una “foto” de un ecosistema del pasado. “Si estudio sólo las rocas, me estoy perdiendo parte de la información. Si sólo miro la icnología sin analizar el contexto geológico donde se encontraron esas trazas, puedo cometer errores en la interpretación”, reflexiona Pazos.

    La icnología comenzó su desarrollo siendo sólo una herramienta para los paleontólogos.  Sin embargo, para Pazos, “en los últimos cincuenta años se ha avanzado lo suficiente como para decir que se ha constituido en una entidad propia, incluso se han desarrollado subdisciplinas, que estudian aspectos muy específicos”.

    La conservación de una huella está determinada por diferentes factores. Por un lado, las características del sustrato, por ejemplo, la presencia de arcillas con determinada plasticidad. Otro factor que puede contribuir, según una hipótesis, es el desarrollo de una fina capa de microorganismos, que funcionaría como una lámina que calca las marcas “dibujadas” en la superficie. La posibilidad de preservación de una huella sobre una superficie aumenta si se forma sobre ella una carpeta o tapete microbiano (microbial mat).

    No son lo mismo las trazas que se producen en ambientes donde hay mucho oleaje y mucha energía, que las que se generan en ambientes mareales donde hay mezcla de sedimentos, tapetes microbianos y material arcilloso. Se pueden encontrar huellas que se formaron entre una marea y otra, y así se obtiene una foto de lo que aconteció a lo largo de doce horas.


    También en 3D
    Hay trazas que se producen en una superficie plana, pero hay otras que se generan en las tres dimensiones. En el caso de los seres humanos, si una persona está caminando, y a la vez comiendo y charlando, lo único que va a quedar registrado en la superficie es la pisada. Pero “si se trata de un animal invertebrado que vive dentro del sustrato, que puede estar desplazándose, respirando por los sifones, defecando y comiendo, todo a lo largo del recorrido, las huellas de cada una de esas conductas pueden quedar registradas. Para ello hay que integrar la información como un rompecabezas, información que la roca no siempre entrega toda junta”, dice el investigador.


    Los rastros de los invertebrados son menos espectaculares que una huella de dinosaurio, pero su hallazgo permitió conocer, por ejemplo, un grupo de bivalvos que no estaban representados en el registro paleontológico de la Cuenca Neuquina. “La traza tiene una determinada característica que indica que los sifones con los que respiraban estaban juntos, mientras que el resto de bivalvos que se han encontrado no tienen esa particularidad. A través de la traza se puede saber que estos bivalvos tan particulares existieron, teniendo en cuenta que no se han conservado sus restos fósiles”, dice Pazos.


    La marca del diente
    Si bien las improntas de las hojas de los árboles dejadas en la roca no se consideran como icnitas, porque por sí solas no dan cuenta de un comportamiento, si esa hoja tiene la marca de un herbívoro que intentó devorarla, estamos, sin duda, en presencia de una icnita. “Si las hojas tienen trazas de haber sido mordidas, por ejemplo, por hormigas o larvas, esas huellas dan información acerca de las condiciones de esa comunidad, porque no será posible hallar a esas hormigas o a esos parásitos”, explica.


    Si se encuentra un hueso fósil, pero a su vez ese hueso tiene la marca de los colmillos de otro animal, se trata de una icnita. El hueso en sí no lo es, pero sí lo es la marca del colmillo, que indica que el animal fue presa de otro.


    Asimismo, los coprolitos, que son el resultado de la mineralización de excrementos humanos o animales, constituyen un resto fósil, pero también indican un comportamiento, un proceso biológico. También la construcción de nidos constituye la huella de un comportamiento.
    Las aplicaciones de la icnología son múltiples. De hecho, también brinda información relevante en la exploración de petróleo, pues puede dar cuenta de las características de los sedimentos. “Cuando se extrae un testigo de perforación petrolera, uno necesita analizar la información icnológica”, describe Pazos.


    En resumen, las huellas brindan información desde el punto de vista geológico, porque permiten reconstruir el entorno ambiental del momento en que se produjeron, y también llenan baches en el conocimiento desde el punto de vista paleontológico, porque hacen posible conocer qué organismos vivieron en un momento determinado, aunque sus restos fósiles nunca se hayan encontrado. El estudio de las icnitas abre un campo fascinante en el conocimiento del pasado lejano, y hace posible tener la película completa.


    Caminata de dinosaurios por la orilla
    Hace casi 130 millones de años, los dinosaurios podían pasearse por la costa de un mar poco profundo, en la provincia de Neuquén, en las cercanías de Chos Malal. ¿La prueba? Numerosas pisadas, de 25 a 30 centímetros de largo, que indican que se trataba de animales de mediano porte, de unos tres metros de altura. Las huellas son tridáctilas y denotan un andar bípedo; se trataba de animales que caminaban erguidos en dos patas. Además, las garras aguzadas señalan que eran dinosaurios carnívoros.


    A partir de esas huellas, los investigadores pudieron reconstruir la geología de la zona, cambiando la perspectiva que se tenía previamente. Así lo explican en un reciente artículo publicado en la revista Gondwana Research, firmado por Pablo Pazos, junto con Darío Lazo, Beatriz Aguirre-Urreta y Claudia Marsicano.

    Si bien se sabía que la zona estudiada (la cuenca del río Agrio, en el noroeste de la provincia de Neuquén) estaba bañada por las aguas ingresantes del paleopacífico, se creía que esa zona constituía un área marina profunda. Sin embargo, a partir de esas huellas, los investigadores pudieron determinar que el lugar era un mar poco profundo, con zonas que podían, de tanto en tanto, quedar al descubierto y desecarse.


    Los fósiles típicos de un fondo marino son los moluscos, como los amonites o los bivalvos. Pero esa zona carecía de esos fósiles. En la búsqueda de una explicación, los investigadores encontraron las pisadas. “Estas huellas hablan de una zona costera, sometida a mareas y muy poco profunda, muy estresante para muchos organismos e inhabitable para otros”, indica Pazos, que estudia las rocas sedimentarias, para determinar el ambiente y sus cambios en el tiempo.


    El estudio de las trazas y las rocas sedimentarias permitió determinar que los animales se desplazaban a lo largo de la orilla. “Las huellas encontradas modificaron totalmente el concepto que se tenía de esa área e invita a la confección de nuevos mapas, muy útiles en la industria petrolera”, destaca Pablo Pazos.

    Huellas en la playa
    Pisadas de dinosaurios terópodos en rocas carbonáticas de la Formación Agrio de la Cuenca Neuquina.  El hallazgo de las huellas confirma que esa zona estuvo expuesta hace aproximadamente 130 millones de años y, además, indica que estos dinosaurios se desplazaban paralelamente a la línea de costa, teniendo en cuenta las microondulaciones que se observan en la superficie y que son producidas  por el oleaje. La superficie muestra que hay huellas anteriores y posteriores al oleaje costero. Sin embargo estudios microscópicos de la roca no dejan dudas de que se trataba de sedimentos marinos que fueron expuestos y que permitieron las caminatas de los dinosaurios.


    Gallardo Susana (18-marzo-2013): Pisadas que hablan,  Disponible en http://nexciencia.exactas.uba.ar/icnologia-pazos-fosiles